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70,65 km

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κοντά στην περιοχή Trasierra, Cantabria (España)

Sábado, 8 de la mañana, suena el despertador y el cuerpo como que se imanta a las sábanas. Hay que levantarse Juanito, que se echa la hora encima y, como siempre, no has dejado preparado todo el día anterior. Levanto la persiana y el suelo mojado me presagia carrera complicada. El cielo estrellado de ayer por la noche que me hizo cubrir el cristal del coche para evitar heladas, ha quedado en nada.

Desayuno más contundente de la habitual, selección de vestuario para la carrera, meto la bici y demás cachivaches en el coche y venga, dirección este, rumbo a Ruiloba. A los pocos kilómetros una especie de sacudida interna, estilo movimiento tectónico, me recuerda que no he tenido mi momento Allbran matutino, algo que considero imprescindible antes de éstos acontecimientos. Parece que le movimiento sísmico no ha sido muy elevado en la escala Richer y, de momento, tampoco ha producido tsunami alguno.

Sobre las 9,15 llego a Ruiloba y diviso el barrio de Trasierra. Los miembro de protección Civil se encargan de cortar el acceso y desviarnos a un aparcamiento cercano. Allí aparco el coche y empiezo a ver a multitud de bikers preparando atuendos y máquinas. Decido ir andando hasta la carpa de la organización a recoger mi dorsal 157 ya que, aún es pronto para andar con prisas. Doy un paseo de casi un kilómetro y lo que más me llama la atención, como en alguna otra prueba que he hecho, es la gran cantidad de bikers que hay luciendo bicis último modelo, modelitos tecnoguachieyaculativos, en fin, pasarela pedalier por todo lo alto. Aquí me pasa lo de siempre, que me dejo impresionar por las galas y me vengo abajo y pienso que esta peña me van a dar lo mío y me van dejar a la altura de la aceras.

Recojo mi dorsal y marcho para el coche desandando lo anduvido, o andado, bueno, el caso es que volví por el mismo sitio. Estaba nublado, chispeaba algo pero no hacía frío. Decidí no llevar chubasquero puesto. Dos camisas térmicas interiores y mi chaqueta quitavientos de la colección invierno del 2008 ó 2005, el caso es que tiene más años que la tos, para competir con los últimos modelazos de esos chicarrones de las bicis gordas superchachis.

Vuelvo por el mismo camino de antes, esta vez ya ciclando, piano piano, para calentar un poquito. Aquí ya es cuando me quiero tirar al suelo y matarme cuando veo a dos notas calentando en rodillo al lado del coche. ¿Este es un casting de fantasmas o una carrera de bicis para aficionados? Esta gente si van a correr el Tour de Francia qué llevan para calentar, ¿el horno de Telepizza? Vengaaaa coñooooooo...

Me planto en la salida 25 minutos antes de las 11, hora de la salida. Quería salir algo adelante para no quedarme muy atrás desde el principio pero, no sirve de nada, porque la gente que llega la última, se pone en donde le sale de lo tierno y a cascarla. Ultima mirada a mi alrededor y me doy cuenta que tengo justo al lado al gran campeón y sprinter cántabro Alfonso Gutiérrez, campeón de España en ruta, ganador de etapas en la vuelta a España. participante en el Tour y Giro y miembro del mítico equipo cántabro del Teka. Pensé pa mis adentros..."Ahora que tienes 54 años te voy a fundir". El caso es que cuando dieron la salida y me quise dar cuenta ya me sacaba 20 metros y no lo volvía a ver, al muy abusón.




Es la hora señalada, del día señalado. Ponen a todo trapo la canción Rammstein-Du Hast. Tiran unos cohetes y sin quererlo, se me va la mente a la salida del Soplao. Pienso, olvídate de soplaos que tienes 70 kilómetros por delante, disfruta de éstos que ya llegaran aquellos. Bueno, empieza el show. Empiezo a pedalear, un poco nerviosillo por que había mucha peña y no quería tener percances. Se dice que a estas alturas no se gana una carrera pero si se puede perder, así que, con mil ojos. Poco a poco voy adelantando gente y veo que la cabeza de carrera no me saca tanto, apenas unos 50 metros que ocupan un pelotón que poco a poco nos vamos distanciando. Me sorprende, creía que la gente de delante irían mucho más fuerte. No salgo de mi asombro cuando veo que no me cuesta seguir con ellos y además, cada vez me acerco más y más a puestos delanteros.

Llega pronto la primera subida. Empiezo muy bien, sigo su ritmo, pero me doy cuenta de que, los muy sucios, mantienen el mismo ritmo en el llano que en la subida y, esta circunstancia, a mi no me viene muy bien. Intento seguir con ellos pero empiezo a resoplar como un muflón con bronquitis y el corazón empieza a patalear desbocado. Bueno, hasta aquí llegó mi jueguecito de superpro y mi vuelta a mi realidad. Son casi 6 kms de subida hasta Soto, en los cuales se ascienden 300 mtrs, lo cual no hace unas rampas muy duras pero, la velocidad a la que se sube te puede reventar para el resto del día.

En la subida, fui buscando mi ritmo, recobrando la tranquilidad cardiaca y pulmonar y poco a poco me encontré cada vez más cómodo en la bici. Llegando a la cumbre, en el Pozo Peñamonteros de las minas de Udías, hicimos un grupete de 4 personas que rodábamos súper finos y a una velocidad elegante ya que llegamos a la vía verde de Pilugo, completamente llana, con buen piso y sobre todo, con muy buenas piernas. Esta vía verde discurre por la antigua vía de tren que llevaba el material que se extraía de la minas y que hoy en día se ha convertido en una magnifica ruta para pasear y ciclar. Pos ahí íbamos los 4, como 4 vagones antiguos a todo trapo, gozándola como un enano y ya, para rematarlo, nos adentramos en los viejos y oscuros túneles del tren, oscuros como bocas de lobo, iluminados por pequeñas antorchas de fuego que iluminaban sólo lo justo. En el primer túnel, que es recto y no muy largo, se ve la otra salida y su luz al fondo pero, en el segundo, que es en curva, sólo la tenue luz del fuego nos iluminaba, pero, ninguno de los 4 que allí íbamos levantamos el pie del pedal y sin duda alguna, fue uno de los mejores momentos que he pasado encima de mi bici.

Se acabó la vía verde y giramos a la derecha donde se coge la carretera asfaltada que nos llevaba hasta el pueblo de la Hoyuela. Da gusto coger asfalto para relajar un poco el cuerpo y pedalear un poco más fluido. A los dos kilómetros nos cruzamos con un chaval que había roto la cadena y le pregunté si necesitaba algo. Nos dijo que si teníamos un troncha cadenas y le dije que no, cosa que no era cierta. A un par de cientos de metros mi conciencia se puso en su sitio y volví hacia atrás, dejando escapar a mis 3 compañeros con los que iba justo en mi sitio y, sabiendo que desde ese momento, ya todo iba a cambiar. Pero bueno, soy uno de esos ciclistas que saluda a otro al cruzarse, que no tira papeles al suelo, y, sobre todo, incapaz de dejar a nadie tirado en la cuneta




Tardé cerca de diez minutos en arreglarle la cadena y estuve diez minutos también viendo como me adelantaban decenas de ciclistas.

Solucionada la avería, empecé a pedalear y pedalear, las piernas y el terreno me eran favorables y poco a poco iba recuperando posiciones y cada vez sintiéndome más a gusto. La lluvia ya nos acompañaba desde hacía rato y la carretera se ponía bastante peligrosa. Bajando un pequeño monte por asfalto, no se exactamente su nombre, la bici me hizo un extraño al frenar en una curva, queriéndome descabalgar, como una moto GP. En ese momento me dije, Juanito, prepárate que la hostia va a ser de pánico, hasta aquí has llegao. Yo creo que fueron las manos de Dios las que me pusieron de nuevo en posición correcta sobre la bici, a unos pocos centímetros del quitamiedos, y logré continuar pedaleando, con un poquito de caquita en lo alto, eso si. Desde ese momento, ese monte tiene para mi, el nombre de las manos de Dios.

El resto de la bajada fue ya bastante más comedido y poco a poco nos acercábamos al Monte Corona. Un tramo de llaneo me llevó hasta el primer avituallamiento en Rioturbio, lugar donde aprendí una importante lección que me servirá para próximos eventos. Antes de subir un puerto NO se bebe coca cola y, mucho menos, abrevándola como si se acabara el mundo. Un trozo de plátano, un pastelito de chocolate y un vaso de acuarius y en busca de la segunda cumbre del día. Por el Monte Corona ya había ciclado y me conocía el terreno. Sabía que antes de empezar las rampas hay zonas donde se puede apretar el plato y así lo hice. Seguía recuperando puestos y sintiéndome súper a gusto aunque con la duda de no saber si estaba gastando demasiado pronto una fuerza que quizás al final me hiciera falta.

Empecé las rampas y ahí fue donde las consecuencias de la coca cola hicieron su aparición. El gas de la bebida empezó a molestarme en el estómago e hizo que fuera superincómodo. Iba súper atrancado y las piernas no conseguían dar la potencia adecuada. Decidí buscar un desarrollo adecuado y esperar a que pasara la tormenta. Me junté a un chaval y subimos charlando, lo cual hizo más amena la penuria. Poco a poco el gas fue buscando una salida. Se hizo fuerte en el estómago, cogió carrerilla en la faringe, usó mi boca de trampolín y al salir echó abajo dos hectáreas de robles y hayas autóctonas. Se acabó el malestar, se acabó la subida y empezó el cumbreo por el Monte Corona, por caminos excelentes de tierra compactada, con piernas excelentes y de nuevo recuperando puestos. Llegamos a la ermita de San Esteban donde giramos a la izquierda y comenzamos un descenso por los bosques dirección a Rilobuca. Bajada mixta de asfalto, monte, bosques y agua, mucho agua y mucho barro.

Llegamos a Ruilobuca y desde aquí coincidimos en el trayecto con los andarines, o sea, lo que participaban en la marcha a pie. Pasamos por la ermita de Nuestra señora de los remedios de Liandres y desde este punto ciclamos junto al mar hasta llegar al punto de partida de Ruiloba, punto medio de la prueba y lugar del segundo avituallamiento. Si, soy bobo, si, me tomé otra coca cola, pero el cuerpo me pedía azúcar frío.

Empezamos el segundo tramo de la prueba, el que, sin duda, era el más complicado y el que supuestamente, estaría en peor estado. Bajada rápida por cemento hasta la playa de Luaña y desde ahí subida hasta la carretera general donde tras cruzarla nos adentrarnos en los caminos del infierno que casi no abandonaríamos hasta Novales.




El resumen de éste último tramo es uno. Barro. Barro inmundo, subidas y bajadas con barro, trialeras con barro, barro insufrible en donde por momentos no se podía distinguir de qué color era mi bici. Barro que me forraba las piernas, la cara, la espalda. Barro que me cegaban los ojos. Zonas con barro que me llegaba por encima de las rodillas. Barro que me impedía cambiar de marchas, frenar, que hacía chillar a las pastillas de freno y rayaba los discos, que me manchaba el navegador y no sabía por donde iba. Un infierno de barro Dios mío, un infierno. Y de repente, como bajado del cielo, tras giras una curva, apareció un chaval con un camión cisterna y una lanza de agua que me limpió la bici, y gratis tío, gratis.

Llegamos a Novales donde por fin dejamos atrás los montes y el barro. Cogimos la nacional que nos llevaba a Cóbreces y, prácticamente al final de la etapa. La propia lluvia y el agua del asfalto nos fue limpiando. Tenía frío después de casi cinco horas bajo la lluvia y sin cantar ¿Eh? En este terreno asfaltado recuperé bastantes puestos porque, a pesar del tiempo y los kilómetros, seguía teniendo muy buenas piernas. De nuevo dirección a la playa de Luana para subir el último kilómetro con unas rampas elegantes. A falta de medio kilómetro un amago de calambre en el isquio derecho me hizo bajarme para estirar un poco. Llegué a la meta en el puesto 112, después de cuatro horas y cuarenta y cuatro minutos, los cuales tuvieron la culpa de recorrer los setenta kilómetros de la prueba. Foto de rigor, y corriendo al coche para cambiarme la ropa y meterme en el coche con la calefacción y marcharme para casa.

Al final de los finales, muchísimos de esos superbikers con bicis del futuro y ropa de mírame y no me toques, quedaron atrás. El verdadero ciclismo va dentro de las piernas, el resto es un querer y no poder.

Felicidades a la organización y a protección civil y a los voluntarios que nos guiaban por los montes, chupando agua y frío.

El año que viene que no se acabe el agua tan pronto, que muchos nos quedamos sin poder limpiar las bicis.

8 αξιολογήσεις

  • Chafo84 20 Φεβ 2015

    Fenomenal crónica. Te lo dice un vecino de tu pueblo (que me imagino que sea Boo de Piélagos, después de ver todas tus rutas).
    Yo también iba a ir a la marcha, pero cerraron inscripciones anticipadas y no estaba dispuesto a pagar 27 euros.
    Ahora que veo como estaba de barro, casi que me alegro de no haber ido jeje.
    Por lo que he leido, nos vemos en mayo en el Soplao.
    Saludos!!

  • Φωτογραφίες Juaninjuanete

    Juaninjuanete 20 Φεβ 2015

    Pues si Chafo84, vecino de Boo y preparando el Soplao a muerte. Si te parece bien, podíamos quedar algún día para salir a entrenar juntos....ya me dirás algo, sin compromiso ninguno.

  • Φωτογραφίες Miguel.975

    Miguel.975 15 Νοε 2015

    Me has hecho pasar un buen ratito leyendo tu crónica. Este año igual me animo a hacerla para ir preparando el Soplao.

  • Φωτογραφίες Miguel.975

    Miguel.975 15 Νοε 2015

    Una pregunta, qué tipo de calzado llevas para ir por esos barrizales? merece la pena llevar algo impermeable, goretex o esas cosas, o va a acabar lleno de agua de todas formas?
    Gracias. Un saludo

  • Φωτογραφίες Juaninjuanete

    Juaninjuanete 15 Νοε 2015

    La ruta está muy bien, es exigente pero tampoco es una locura, para preparar el Soplao viene de lujo.

    Respecto al calzado, yo siempre uso las mismas botas, sólo tengo unas asi que, es lo que hay. Si te pilla un día como aquel da igual lo que lleves, te mojas fijo.

  • Davide.Espantaliebres 22 Δεκ 2015

    Gran crónica compañero, como decimos por Asturies "mete mieu po la cabeza" alguna foto del barro que tienes por ahí. Estoy pensando en ir para ampliar horizontes y descubrir que Cantabria no es solo el Soplao. Una preguntina, ¿es una marcha muy técnica?

    Gracias.
    Un saludo.

  • Φωτογραφίες Juaninjuanete

    Juaninjuanete 23 Δεκ 2015

    No es técnica para nada, es ciclable cien por cien y muy recomendable. Yo repetiría sin dudarlo.

  • Davide.Espantaliebres 23 Δεκ 2015

    Muchas gracias por la Info. Pues vamos a tenerla en cuenta.

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