sextante

Ώρα  6 ώρες 51 λεπτά

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Uploaded 10 Νοεμβρίου 2020

Recorded Νοεμβρίου 2020

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κοντά στην περιοχή Navarredonda, Madrid (España)


Marcha realizada el domingo 8 de noviembre de 2020
Segundo puente consecutivo, y como seguimos con el confinamiento perimetral de la comunidad de Madrid, hemos vuelto a salir a la sierra para seguir disfrutando de un otoño tan bueno como el que está haciendo este año, así como de la posibilidad de fotografiar tanta variedad de hongos como están saliendo esta temporada. Y como no está de más el recordarlo, baste decir que cada año fallecen algunas personas que se creen conocer las setas comestibles, y sin embargo los errores en este mundo se pagan muy caro, sin que se les dé una segunda oportunidad. Baste decir que según hemos ido aprendiendo y conociendo este apasionante mundo, y por consiguiente reconociendo que las diferencias entre ellas y sus pequeños matices de aspecto, color, tamaño, textura, olor, etc.; también nos hemos ido dando cuenta, que en algunas de las setas que más se cogen: níscalos (lactarius deliciosus y lactarius vinosus), boletos (boletus edulis), champiñones (agaricus silvestre), así como el amplio abanico de tricholomas comestibles que hay, tal que el portentosum y el terreum; pero de los que cada poco tiempo se descubre que su ingesta debe ser de lo más comedida, como así se descubrió no hace mucho del tricholoma equestre que de ser considerados como aptos y buenos comestibles, ahora se han desechado por tener una toxicidad que se va acumulando en el organismo hasta que si se llega a cierta cantidad puede explotar como una bomba. Ni que decir tiene que también ha habido intoxicaciones, por confundir los níscalos comestibles con otro tipo de lactarius bastante tóxico; al igual que la confusión demasiado frecuente de los champiñones silvestres o agaricus, con el agáricus tormentosus (mortal de necesidad) e incluso con las amanitas phalloides antes de que a éstas se les abra el sombrero. Con los boletos ocurre algo parecido, y es que el boletus satanás es tan tóxico que puede llegar a ser mortal. Ahora sólo quedaría preguntarse si se tienen los conocimientos necesarios para estar seguro de que no te la estés jugando por un plato de níscalos, setas de cardo o cualquiera otra de la que se suelen coger.

En esta ocasión nos hemos acercado hasta otra de las poblaciones que se encuentran en la parte baja del curso del río Lozoya y en la ladera sur de los Montes Carpetanos, pero al norte del valle que recibe el nombre del citado río. Se trata de Navarredonda, y al igual que ocurría el fin de semana pasado con la población de La Acebeda, también ésta otra se encuentra bastante más ocupada que en ocasiones anteriores. Nosotros salimos de muy cerca de la iglesia de San Miguel Arcángel, para rápidamente coger la calle de Peña la Raya, que al poco de pasar una fuente se convierte en el Camino de la Nava. A los cuatrocientos metros desde dicha fuente hemos dejado las últimas casas del pueblo a nuestra derecha, justo en el punto en el que se cruza el arroyo de la Peña del Moro. Ahora vamos por un antiguo camino entre muros de piedra que delimitan las tierras de los vecinos de esta bonita población. A los ciento ochenta metros dejamos por la izquierda una amplia zona dedicada a la estabulación del ganado vacuno. Seiscientos metros más adelante y por la derecha un cruce que no hay que coger pues no tiene solución de continuidad, salvo para volver o volver a salir un poco más adelante a la pista que llevamos. Cuatrocientos metros después llegamos hasta una gran cancela metálica para vehículos, que además de permitir el paso entre los límites municipales de los pueblos de Navarredonda y Lozoya, también se encuentra en el mismo Portachuelo de Navarredonda.

Pasada la citada cerca y el portachuelo, continuamos por el mismo camino que se dirige hacia el pueblo de Lozoya, para dejarlo por la izquierda unos trescientos veinte metros más adelante, y así coger por la derecha una senda que con ligero ascenso al principio y por una primer tramo de pinar se dirige hacia la zona denominada Los Jurales. Muy pronto el pinar, que fue quedando por la izquierda, ha ido dejando paso a un robledal, por el que se mantiene todo el tiempo el rumbo a noroeste, y en el que todo el tiempo se van salvando todo el tiempo los bancales, que a modo de terrazas se encuentran distribuidos los robles de esta zona. Llevamos un kilómetro y medio desde que dejamos la zona de pinar, y justo cuando estamos llegando a la zona del Humilladero y finaliza dicho robledal tenemos que vadear el arroyo del Reajo Hondo.

Tras haber salvado el citado arroyo bien cargado del líquido elemento, un corto tramo con cambio de rumbo ahora hacia el suroeste, para justo en el punto en el que se pasa un muro de piedra, volver a retomar el rumbo ahora más a norte que a oeste, y así subir entre pinar y los primeros setecientos metros paralelos al citado arroyo, para acabar dibujando una amplia curva a la izquierda y acabar saliendo en otros trescientos metros más a la pista denominada Camino del Carretero. Camino por el que iremos durante poco menos de medio kilómetro, para dejarlo en una cerrada zeta, y así continuar de frente, y por el margen derecho del arroyo del Reajo Sastre, y así poder salir a una segunda pista, aunque en esta ocasión mucho más importante que la anterior, ya que se trata de La Horizontal, que ya hemos descrito en alguna otra marcha. Con un rumbo, que ahora a virado ligeramente a noreste hacemos el poco más de kilómetro que nos resta para acabar saliendo a la parte más alta de la ruta, justo en la línea divisoria entre ambos municipios, que se encuentra en la zona de La Nevera, y que queda perfectamente dibujada gracias al muro de piedra en seco que lo señaliza.

La niebla ha ido tomando cada vez más protagonismo, y de ahí que aprovechemos para reponer las fuerzas y ver como evoluciona la cosa. Al final y viendo que la cuerda por la que pensábamos regresar está totalmente cerrada, decidimos un cambio de planes que conlleva el regresar muy cerca del citado muro de piedra, que todo el tiempo se encuentra por la derecha hasta que al kilómetro y poco volvemos a cruzar por segunda vez, aunque ahora de bajada, la pista Horizontal.

Seguimos con el mismo rumbo sur que ya cogimos en la parte más alta, para volver a cruzar, también por segunda vez, y en poco menos de trescientos metros la pista denominada Camino del Carretero. Un poco más abajo hay que cruzar el citado muro de piedra que llevábamos todo el tiempo por la derecha, para que en los próximos dos kilómetros y cuarto que nos restan hasta volver a salir al Portachuelo de Navarredonda nos acompañe por la izquierda, y en la segunda mitad de este tramo de bajada acompañados de nuevo por el mismo robledal por el que habíamos pasado durante la subida. Desde el portachuelo el recorrido es el mismo que hacíamos por la mañana para llegar hasta él.
Σταυροδρόμι

e. desvío por la derecha

Σταυροδρόμι

g. abandono del camino de Navarredonda a Lozoya

Σταυροδρόμι

h. desvío en tramo final de robledal

Σταυροδρόμι

m. cruce por la izquierda en Camino del Carretero e inicio de subida por vaguada del arroyo de Reajo Sastre

Τόπος στάσης

c. camino antiguo entre muros de piedra

Σταυροδρόμι

n. cruce con pista Horizontal de subida

Σταυροδρόμι

o. segundo cruce con pista Horizontal de bajada

Σταυροδρόμι

l. salida a Camino del Carretero

Σταυροδρόμι

p. segundo cruce con Camino del Carretero de bajada

Πανίδα

d. zona de estabulación de ganado vacuno

Ποταμός

i. fin del robledal y vado del arroyo del Reajo Hondo

Συντριβάνι

b. fuente dentro del pueblo

Φωτογραφία

q. mirador de bajada por robledal y llegando al Portachuelo de Navarredonda

Χώρος στάθμευσης

a. aparcamiento

Πόρτα

j. paso de muro de piedra

Τόπος στάσης

ñ. paso de muro en cuerda y límite municipal

Πόρτα

k. segundo paso de muro de piedra

Ορεινό πέρασμα

f. Portachuelo de Navarredonda

Δέντρο

l. pradera

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