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κοντά στην περιοχή Alcantarilla, Castilla-La Mancha (España)

Circular por el Arroyo de la Espinea con punto de inicio y llegada desde Parolix.
Hace ya un año hicimos una ruta parecida partiendo desde Parolix, remontando el Arroyo de la Espinea hasta los Huecos de Bañares, y desde allí subir al Calar de la Cabeza de la Mora para bajar desde el Puntal de la Espinea de nuevo a Parolix.

El link a esa ruta en la parte de abajo.

Nos resultó bastante larga por lo que este año hemos vuelto pero con la novedad de que al llegar al Portillo de la Espinea, seguir por una vereda que baja en dirección al Cortijo de la Cabeza de la Mora (que está encima de Besiges) y desde allí rescatar, y nunca mejor dicho, un antiguo sendero que de nuevo nos lleva a Parolix. Al igual que la otra vez, y se ve que al pasar un buen rato junto a las paredes, el desnivel acumulado no es el real. Como mucho hicimos unos 1.000 metros aproximadamente.

Salimos desde la aldea de Parolix por la carretera en dirección al puente sobre el Arroyo de la Espinea. Nada más cruzarlo giramos a la derecha por un carril y comenzamos a remontar dicha pista paralelos al arroyo. En unos metros, si nos fijamos a nuestra izquierda, veremos una fuente con un grifo y al lado un sendero que es justo por donde volveremos.
El camino se interna poco a poco en el estrecho barranco hasta que llega a una zona donde finaliza y pasa a ser una senda que va paralela a una pequeña canalización de agua. No es necesario seguirla. Remontaremos el bancal que está por encima de dicha canal y pronto encontraremos un viejo sendero que comienza a rayar toda la vertiente izquierda (sentido de subida) del arroyo de la Espinea. Esta senda, aunque en algún punto nos pueda confundir, aparece marcada con unas cintas de tela de color rojo y por algún que otro hito que ya había o que hemos puesto nosotros.
Vamos ganando progresivamente altura hasta llegar a un punto donde se decide ya directamente a subir para alcanzar un collado donde tendremos unas vistas impresionantes de toda la Espinea. Justo enfrente ya tendremos toda la loma del Mentiras y de la pista que desde Alcantarilla sube a los prados de Juan Ruiz.
Ahora la senda va llaneando entre alguna que otra encina centenaria hasta alcanzar un perdido carril que nos lleva hacia uno de los lugares más estéticos de la ruta, el cortijo del Arroyo Seco que está situado estrategicamente sobre un espolón colgado sobre el arroyo.
Aquí descansaremos un momento, ya que el lugar lo merece. Justo enfrente de nosotros también veremos los restos del Cortijo de los Centenarejos.
A partir de ahora comienza una zona un poco más confusa, ya que nos dirigiremos hacia la cerrada del Arroyo de la Espinea que vemos más al fondo.
Avanzaremos primero por un carril rodeados de espectaculares encinas centenarias. Cuando el carril finaliza, buscaremos un poco marcado sendero sobre el cual estaremos muy atentos ya que la abundancia de maleza lo ha ido desdibujando. En cualquier caso, la idea es dirigirse hasta las paredes del fondo donde veremos una curiosa cueva que sirve como redil para las ovejas.
Sin necesidad de llegar a ella, bajaremos con cuidado por una superficie herbosa para rodear por debajo la enorme peña que nos impide avanzar. Estamos ahora, sobre una repisa volada sobre el propio Arroyo de la Espinea donde deberemos extremar la precaución. Como siempre, es mucho menos difícil de lo que parece pero no hay que confiarse.
El sendero se apoya sobre dicha repisa y empieza a rayar toda la pared hasta que al final consigue salir de la parte más expuesta. A partir de aquí, la senda comienza a introducirse de nuevo en el bosque donde otra vez tiene tendencia a perderse. Pasaremos por alguna que otra torrentera hasta que al final saldremos ya a los campos que conformaban los terrenos de labor tanto del Cortijo de la Espinea (que lo tendremos más abajo junto al río) como el de las Lagunillas (más arriba pero al que aún no vemos).
Desde aquí, y aprovechando este precioso otoño lluvioso iremos remontando por carril los sucesivos campos plagados de setas (las cuales no entiendo) y de esos chopos y nogales encendidos de amarillo que anuncian el inminente invierno.
En la ruta que hicimos el año pasado, nos fuimos hacia el cortijo de las Lagunillas y desde allí, y pegados a las paredes del Loma Rasa comenzamos a subir en dirección al Portillo de la Espinea. Esta vez tuvimos la enorme suerte de conocer a un pastor (Javier) que tiene un cortijo por la zona de los Huecos de Bañares y nos acompañó hacia la Cabeza de la Mora pero por los restos del antiguo camino real que unía dichos Huecos de Bañares con la Cabeza de la Mora. Esta vereda, que tuvo que ser importante en su tiempo está ya semiperdida pero de vez en cuando se deja ver. Al final, dicha vereda se acerca a las paredes y llega al portillo punto donde a diferencia del año pasado cambiamos de rumbo. Ni que decir tiene que la agradable compañía de Javier nos sirvió para conocer muchas historias y anécdotas de las gentes que habitaban estos lugares. Se podría escribir un libro sobre ello. Que lástima que toda esa información se vaya perdiendo poco a poco.
Desde el Portillo (hacia la izquierda tendremos el Loma Rasa y hacia la derecha la Cabeza de la Mora) cogeremos ahora una vereda, tras pasar los restos de un vallado oxidado, que aparece claramente marcada sobre el terreno calar y que va rodeando toda la cabecera del Arroyo de los Asperones hasta el Cerro del mismo nombre. La vereda aquí desaparece pero ahora la dirección a tomar es bajar en dirección sur en busca de un estanque artificial de agua que da servicio a los restos de unas cuadras para el ganado y donde nos resultó curioso encontrar un viejísimo Citroen C8 destartalado. Ahora ya por pista seguiremos bajando hasta el idílico Cortijo de la Cabeza de la Mora con vistas hacia el fondo de Gontar.
Aunque nuestra idea ahora era seguir bajando por la pista en dirección a Besiges y desde allí volver a Parolix por el mismo track que hicimos el año pasado; los dueños del cortijo nos hablaron de que había una vieja vereda ya perdida que llegaba directamente a Parolix sin necesidad de dar la vuelta que ibamos a hacer.
Así pues y tirando de mapa y GPS, seguimos bajando por la pista hasta la cadena que corta el acceso a la finca donde tomaremos la pista de la izquierda. Subiremos un poco y justo cuando la pista llanea, la abandonaremos hacia nuestra derecha para bajar monte a través por una vaguada muy cómoda que va acercándose poco a poco al cauce del Arroyo de los Asperones. Al final llegamos a él por una marcada senda hasta un hito con una tabla donde aparecía una S. No sé lo que quiere decir pero es en este punto donde hay que pasar al otro lado del arroyo y localizar un viejo sendero muy perdido donde hay que estar atentos a no perderlo. En algunos puntos aparecen las hormas de lo que tuvo que ser en su día pero irremediablemente el paso del tiempo no ha perdonado y poco a poco estos senderos van a quedar en el olvido.
El camino que llevamos ahora va bajando poco a poco hasta alcanzar un collado con unos campos de olivos en su vertiente oeste. Desde el collado, bajaremos en dirección este hasta alcanza ahora sí un gran carril que nos llevará cómodamente hasta Parolix. Simplemente hay que estar atentos, justo cuando se llega a unos cortijos, en abandonarlo y tomar un sendero que nos dejará justo en la fuente que hemos comentado al principio de la ruta.

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2 αξιολογήσεις

  • Fina Nicolas 4 Νοε 2018

    La ruta está muy bien descrita y la ruta en sí no tiene desperdicio en cuanto a lo variada. El otoño le dio un encanto especial.

  • Φωτογραφίες PacoSPQR1

    PacoSPQR1 6 Νοε 2018

    La verdad que si. Es un recorrido típico de la Sierra de Segura: veredas semiperdidas, cortijos derruidos, calares, encinas y pinos centenarios....

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